Rusia pone en marcha “la más poderosa fuente de neutrones en el mundo”, concretando un proyecto que duró 45 años

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El presidente ruso Vladímir Putin ordenó esta semana la puesta en marcha a capacidad nominal del reactor de neutrones de Gátchina (región de San Petersburgo), que es uno de los más potentes reactores de investigación nuclear en el mundo.

Con una capacidad proyectada de 100 megavatios, el reactor PIK supera a sus análogos de Grenoble (Francia) y Múnich (Alemania) y no tiene rivales en la densidad del flujo de neutrones, que es de dos megavatios por litro.

Mijail Kovalchuk, presidente del Instituto Kurchátov, principal institución de investigación y desarrollo en el ámbito de la energía nuclear en Rusia, afirmó durante una videoconferencia con Putin que el PIK es “la más poderosafuente de neutrones en el mundo”.

Asentado en el Instituto de Física Nuclear B. P. Konstantínov, el reactor será un decisivo aporte a la investigación en el terreno de lo atómico y subatómico y abrirá nuevas oportunidades para la ciencia de los materiales, así como en la biología, la biofísica y la física de la materia condensada.

La capacidad del reactor aumentará gradualmente hasta 10 megavatios en los próximos meses y hasta 100 megavatios en 2022.

A partir de entonces se repartirá el acceso al reactor entre diversos grupos científicos, incluidos algunos internacionales. Se planea realizar entre 20 y 30 experimentos al año, con duración de entre 1 y 10 días cada uno.

“El coste anual de la operación del PIK se aproxima a 1.000 milllones de rublos (13,5 millones de dólares)”, afirmó Vladímir Voronin, subdirector del Instituto, al precisar que es imposible que tal proyecto alcance autosuficiencia económica.

El nuevo reactor viene a viabilizar un proyecto que cumple 45 años. Iniciado en tiempos de la URSS, en 1976, fue interrumpido tras la catástrofe de Chernóbil en 1986, cuando estaba avanzado en 70 %. La construcción se reanudó tras la revisión de las normas de seguridad, pero fue luego suspendida a raíz de la desintegración de la URSS y de las crisis financieras subsiguientes. Las obras se reanudaron en 2001.