Rafael Correa: “Si pudiera ser candidato a la presidencia, gano de nuevo”

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Las palabras resultan hoy premonitorias. En febrero de 2017, días después de la primera vuelta presidencial en Ecuador, Rafael Correa (Guayaquil, 1963) convocó a la prensa internacional en el Palacio de Carondelet en Quito.

El expresidente dijo que estaba de salida tras una década en el poder, a punto de instalarse en Bélgica, pero advirtió: “Si gana la oposición, probablemente tendré que regresarmás pronto y estar en el momento histórico que se requiere”. Finalmente, se impuso su candidato, Lenín Moreno.

Sin embargo, el que fuera número dos de su Gobierno durante seis años comenzó a distanciarse muy pronto de su proyecto, bautizado como revolución ciudadana

A ojos de su antecesor el actual mandatario se convirtió en un “traidor”. Correa está ahora envuelto en una veintena de investigaciones que atribuye a una persecución política. Sin hacer campaña en el país —reside, en efecto, en Bruselas— y sin partido, su movimiento demostró el pasado domingo que no ha perdido impulso. Sus candidatos lograron significativas victorias en las elecciones locales. Ya el año pasado mantuvo una amplia base en la consulta que suprimió la posibilidad de reelección indefinida, una votación que lo alejó de la primera línea.

La figura de Correa siempre ha despertado pasiones antitéticas más allá de su posición política, enmarcada en el socialismo del siglo XXI, pero ayuda a entender el pasado reciente del país. El expresidente busca promover una lista para los próximos comicios y abre la puerta a regresar en un futuro, quizá como asambleísta, incluso como vicepresidente. El político, que atendió a EL PAÍS por videoconferencia el martes, comienza lanzando una lista de agravios.

Correa se pregunta, de forma retórica, por qué no le dejan regresar al país. “Porque saben que con mi presencia allá ganamos. No me dejan regresar porque saben que, si pudiera ser candidato para presidente, me inhabilitaron, les gano de nuevo en una sola vuelta. Cuando vienen las votaciones les demostramos que siempre estuvo la gran mayoría con nosotros. Es un gran aliciente, una gratitud enorme, pero no hay motivo para estar más contento porque la destrucción del país continúa”.