Un centenar de detenidos en las protestas antiTrump en Washington

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La lluvia intermitente no ha sido este viernes lo único que empañó el comienzo de la era Trump. El rechazo que genera el magnate republicano en una parte importante de Estados Unidos quedó patente tanto en el Capitolio, donde casi 70 legisladores boicotearon la jura del cargo del nuevo presidente, como en las calles de Washington.

Allí, miles de manifestantes anti-Trump se entremezclaron con las decenas de miles de personas que acudieron a la capital a celebrar al nuevo inquilino de la Casa Blanca. Aunque la mayoría de las protestas fueron pacíficas, hubo algunos actos de vandalismo y enfrentamientos y la policía realizó casi un centenar de detenciones.

Según la policía capitalina, los actos de vandalismo —ruptura de algunos escaparates y daños a vehículos aparcados en el centro de la ciudad— fueron contados y la mayoría de las protestas tuvieron un carácter pacífico. Aun así, la policía usó gas lacrimógeno para disolver algunas concentraciones y, hasta horas del mediodía, el número de detenidos llegaba casi al centenar. “El día va a ser largo”, reconoció el jefe interino de la policía capitalina, Peter Newsham.

A pesar de los enfrentamientos contados, la mayor parte de los manifestantes que llegaron a Washington se limitaron a marchar clamando contra el nuevo presidente y sus políticas.

Cuando a Laurie Arbeiter se le pregunta qué le llevó a viajar desde Nueva York para manifestarse contra Trump en Washington, agita la docena de pancartas que porta. En cada una, hay escrita una de sus razones para negarse a jurar lealtad al nuevo presidente: el temor a que vuelva la ultraderecha supremacista, el gobierno de los millonarios, la misoginia del presidente, sus ataques a los inmigrantes…

“Todo el mundo debería sentir escalofríos por lo que va a pasar”, advertía Arbeiter, que aunque aseguró que desde el momento en que Trump entre en la Casa Blanca ella va a “resistirse” al nuevo gobierno, se paseaba de forma pacífica por las calles en las que los manifestantes se entremezclaban con seguidores de Trump que compraban ávidos un souvenir de la inauguración que tenía lugar a escasos metros.

Nick, un joven camarero de Annapolis, a una hora de Washington, explicaba que se decidió a viajar hasta la capital para “demostrarle a la gente que tiene miedo ante el régimen de Trump, que no están solos”. El nuevo inquilino de la Casa Blanca “es un presidente que apoya el odio y vine a demostrar que no todos en America somos racistas ni misóginos y que queremos a los inmigrantes. No me siento representado por alguien tan vil”, afirmó.

Nick y Laurie, así como los centenares de manifestantes que protestaron este viernes en Washington, no son los únicos en compartir ese sentimiento de desafecto al Gobierno de un hombre que asume la presidencia tras una campaña en la que insultó a los inmigrantes y mostró desprecio por minorías como la afroamericana, que ha provocado una profunda división nacional y al que sigue persiguiendo la sombra de la injerencia rusa.