Primeros signos de boicot a los iphone en China por el caso Huawei

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La detención en Canadá de la directora financiera de la firma Huawei, Sabrina Meng Wanzhou, ha generado una oleada de indignación en China que está comenzando a traducirse en el boicot de productos estadounidenses siguiendo quizás el patrón de la crisis que enfrentó en años precedentes a esta nación y Corea del Sur, que generó el acoso y clausura de muchos negocios de es país en el territorio chino.

La firma Menpad, un fabricante de pantallas de teléfonos móviles ubicada en Shenzhen -la misma ciudad china donde está situado el cuartel general de Huawei- anunció que castigará a cualquier de sus empleados que compre teléfonos inteligentes estadounidenses como Iphone en los próximos tres años. Por el contrario subvencionará la adquisición de productos de la firma china o ZTE, otra empresa local objetivo de las sanciones de Washington.

Menpad impondrá una “multa” a sus trabajadores equivalente al precio del teléfono en cuestión, según informó hoy el diario South China Morning Post. La compañía aseguró también que a partir de ahora dejará de comprar cualquier tipo de equipo procedente de EEUU, incluidos muebles, ordenadores y automóviles.

La decisión de Menpad concuerda con las peticiones en el mismo sentido que se han apoderado en las últimas jornadas de las redes sociales chinas, presas del paroxismo nacionalista, donde son muchos los que califican el arresto de Sabrina como un mero “secuestro”.

Regina Ip, jefe de filas de una agrupación política de Hong Kong cercana a las directrices de Pekín, también declaró públicamente su intención de no usar más Iphones al no considerarlos “seguros” y apoyó la compra de teléfonos Huawei.

Guerra tecnológica

“No se trata sólo de una guerra comercial sino también de una guerra tecnológica.Las exportaciones de Huawei han excedido las de Apple y están compitiendo por el liderazgo en el mercado de 5G. Por eso el gobierno de EEUU está muy preocupado por cada movimiento de los directivos de Huawei”, añadió.

Tras la instalación del sistema antimisiles Thaad de EEUU en Corea del Sur, China -que se considera amenazada por ese armamento- aplicó una campaña de acoso a los intereses surcoreanos y una suspensión de los viajes turísticos a ese país que sólo en 2017 le hizo perder casi 7.000 millones de dólares, según reconocieron las autoridades coreanas.

Los medios vinculados al Partido Comunista chino han lanzado toda una campaña de apoyo a la jefa de finanzas de Huawei y descalificaciones contra las dos naciones norteamericanas.

El diario China Daily dedicó su editorial dominical al incidente y dijo que Canadá está tratando a Meng Wanzhou como si fuera “una delincuente violenta y peligrosa” al mantenerla esposada de manos y tobillos.

“Es difícil evitar la conclusión de que su tratamiento es una especie de espectáculo que tiene la intención de humillarla tanto a ella como a China”, escribió el periódico.

“Trato degradant”e

El propio gobierno chino se sumó a las mismas denuncias y el portavoz del Ministerio de Exteriores, Lu Kang, aseguró que Meng Wanzhou ha sido tratada “de forma degradante y con un trato inhumano”, lo cual supone “una violación básica de los derechos humanos”.

Pekín ha sido acusada en reiteradas ocasiones de esas mismas violaciones en especial con casos como el confinamiento de cientos de miles de musulmanes en el oeste del país y siempre ha respondido que en China se aplica “el respeto a la ley”.

El representante gubernamental negó asimismo que las autoridades chinas hayan instado a Huawei a desarrollar lo que se apoda como “puertas traseras”, que permiten el control de sus dispositivos sin el conocimiento del usuario.

“Hay personas que siguen diciendo que Huawei podría amenazar su seguridad nacional, pero no han proporcionado ninguna prueba hasta la fecha. Huawei coopera con muchos países en el mundo y no hemos oído a ninguno quejarse de problemas de seguridad”, indicó el funcionario chino.

La compañía participa en el establecimiento de las nuevas redes 5G en decenas de naciones, algunas de ellas europeas como Portugal, Francia y Alemania.

Tras amenazar y presentar una protesta oficial ante el embajador de Canadá en China, Pekín hizo lo mismo este domingo con el representante estadounidense, aunque recurrió a un vocabulario más medido, dentro de la dinámica que parece haber adoptado la nación asiática para intentar que esta crisis no se entremezcle con la pugna comercial que libran ambas naciones.

El jefe del equipo negociador de EEUU, Robert Lighthizer, también se expresó en términos similares. “Esto es un tema de justicia criminal, completamente al margen de mi trabajo”, precisó.

Lighthizer advirtió que si las negociaciones no desembocan en un pacto en los 90 días de tregua que acordaron los presidentes Donald Trump y Xi Jinping, ese plazo no se prolongará y los aranceles del 10 por ciento que afectan a las importaciones chinas subirán de forma automática a 25 por ciento.