Preocupa a médicos de Estados Unidos derrames cerebrales en jóvenes con coronavirus

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Médicos estadounidenses han expresado su preocupación debido a la relación que han observado entre los padecimientos propios de COVID-19, enfermedad provocada por el nuevo coronavirus, y los derrames cerebrovasculares en pacientes de entre 30 y 50 años de edad.

Estos derrames, provocados por la generación de múltiples coágulos de sangre en arterias, venas, cerebro y otras partes centrales del organismo, han superado las especulaciones primigenias de que el virus únicamente afectaba el funcionamiento pulmonar y sugieren que se está lidiando con un enemigo mucho más formidable.

Sherry H-Y Chou, neuróloga de cuidados intensivos del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh, declaró a The Washington Post que ya se contaba con un informe preliminar emitido desde la ciudad china de Wuhan -origen del brote-, en el que se exponía que diversos pacientes hospitalizados por COVID-19 también habían sufrido derrames cerebrovasculares.

No obstante, dijo, al principio este vínculo solo se consideró como “una corazonada clínica”.

Ahora, los infartos cerebrovasculares, interrupciones repentinas del suministro de sangre, constituyen una de las más recientes relaciones que se han establecido con los efectos que el nuevo coronavirus produce al interior de los sistemas que invade. El estudio y la observación de esta correspondencia, señalan especialistas en salud, puede dar luz a interrogantes que ni siquiera se había considerado plantear.

Chou abundó sobre la posibilidad de que estos derrames se estén manifestado porque el virus ataca los vasos sanguíneos o si se trata de una reacción originada por la resistencia del sistema inmunológico ante el COVID-19.

“En el intento de tu cuerpo de combatir el virus, ¿la respuesta inmunológica termina dañando tu cerebro?”, cuestionó

Los análisis que se han llevado a cabo hasta el momento sugieren que los enfermos de Covid-19 pueden ser propensos a experimentar derrames cerebrovasculares bastante severos, capaces de destruir partes del cerebro responsables del movimiento y el habla.

El hallazgo más inquietante, sin embargo, es que este tipo de afecciones generalmente deberían manifestarse en personas de rangos de edad muy superiores.

Robert Stevens, médico de cuidados intensivos en el Hospital Johns Hopkins (Baltimore), calificó los derrames cerebrales como “una de las manifestaciones más dramáticas” de los problemas de coagulación de la sangre.

“Hemos atendido a pacientes de 30 años con derrames cerebrovasculares y Covid, y esto fue extremadamente sorprendente”, declaró al Post.

Durante las semanas de contagios exponenciales, la cadena hospitalaria de la Thomas Jefferson University, que opera 14 centros médicos en Filadelfia, y el Langone Health de la Universidad de Nueva York encontraron que 12 de sus pacientes ingresados por grandes bloqueos de sangre en sus cerebros estaban infectados con coronavirus.

El 40 por ciento de ellos tenían menos de 50 años y presentaban pocos factores de riesgo, o ninguno.

Pascal Jabbour, neurocirujano del Thomas Jefferson, aseguró a The Washington Post que la conexión entre los derrames cerebrovasculares y el COVID-19 desafía las normas del pensamiento clínico convencional. Eytan Raz, profesor asistente de neuroradiología en el NYU Langone también afirmó que la convergencia de estos dos males en los pacientes constituye un área desconocida para el personal médico

“Nunca habíamos visto tantos (derrames cerebrovasculares) presentarse en personas de 50, 40 o 30 años”, detalló.

Jabbour explicó que estos casos presentaban características inusuales debido a que los coágulos cerebrales casi siempre aparecen en las arterias, que trasladan la sangre lejos del corazón. Pero en los pacientes con Covid-19 estos bloqueos también se muestran en las venas y la cabeza.

Por su parte, el médico investigador del Hospital Mount Sinai Beth Israel, en Manhattan -el sistema de salud más grande de la Ciudad de Nueva York-, afirmó que la cantidad de pacientes que fueron ingresados a causa de grandes bloqueos de sangre en sus cerebros, durante las últimas semanas, se duplicó