Opinión: El coronavirus: La Lepra del siglo 21

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En el antiguo testamento y en los tiempos de Jesús, la lepra (patología bien conocida desde tiempos antiguos, estigmatizante, mutilante, socialmente marginarizante, crónica)  se consideraba como un castigo de Dios por los pecados, los enfermos tenían que aislarse sólo a un lugar lejano que no contaminara a otras personas y en las calles debían vociferar que tenía lepra para que las personas no se acercaran.

En nuestros antepasados el ser humano tenía un comportamiento  distinto al de ahora. Éramos más solidarios, pensábamos  más en el otro, apoyábamos a quienes necesitaban una mano amiga, un abrazo era una forma de decirle te quiero, te apoyo, eres parte importante, teníamos una familia unida, con padres y madres responsables, los hijos crecían con valores, respetaban hasta los vecinos y nadie se atrevía a irrespetar a los mayores.

Sin embargo, ahora como la lepra o como el coronavirus, todo lo queremos resolver con el internet, las redes sociales, nada nos importa, el irrespeto a sus padres de familias,  a los maestros, vecinos, a los mayores, es el pan de cada día, tenemos una familia monoparental, con hijos por un lado y los padres por el otro, violencia intrafamiliar, infidelidad, corrupción, inmoralidad, la ambición desmedida. Les hemos dado la espalda a las buenas costumbres, y sobre todo a Dios.

Hoy, Dios ha permitido que el mundo este arrodillado con ésta pandemia y nos habla a través  del coronavirus, nos ha forzado a permanecer en nuestras casas, con sus parejas, sus hijos, sin importar estatus económicos, social, político, cultural,   por lo que tenemos una oportunidad de volver nuestro rostro al señor y gritarle fuertemente con todo nuestras fuerzas y nuestros corazones, como lo hizo Bartimeo (el hijo de Timeo) «Hijo de DavidJesústen compasión de mí».  Marcos 10, 46-52.