Las maravillas de la dieta mediterránea para la salud intestinal

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Hoy en día la dieta mediterránea es considerada como uno de los planeas alimenticios más saludables, nutritivos y con mayor potencial terapéutico. Lo que sucede es que más allá de tratarse de “una dieta más” es una valiosa herencia cultural, que representa un estilo de vida equilibrado que promueve y celebra diversas técnicas de cocina, costumbres, celebraciones, actividades y sobre todo una excepcional lista de productos típicos que se distinguen como poderosos alimentos medicinales.

Seguir las bases de la dieta mediterránea se asocia con una larga lista de beneficios terapéuticos, entre los principales se encuentran sus bondades para mejorar la salud cardiovascular, reduce el riesgo de padecer diabetes y obesidad, ayuda a tener un peso corporal sano, fortalece al sistema inmunológico, potencia el funcionamiento cerebral y mejora la salud intestinal. 

¿Cómo beneficia la dieta mediterránea la salud intestinal?

En los últimos años se han realizado muchos estudios entorno a los efectos que tiene la dieta mediterránea sobre la salud intestinal. Los investigadores señalan que dichas bondades se asocian directamente con la microbiota, ya que las bacterias y microorganismos que la conforman desempeñan un papel fundamental no sólo en todo el sistema digestivo, son clave en el estado de salud general. Se relacionan directamente con un sistema inmunológico fuerte y la correcta metabolización de los alimentos, la respuesta inflamatoria y la síntesis de las proteínas. Resulta esencial entender que el intestino es uno de los órganos que más son influenciados por la calidad de la dieta, los hábitos y el estilo de vida.

La dieta mediterránea cumple con todos los requerimientos para beneficiar y nutrir a los microorganismos que habitan el intestino, esto beneficia la salud intestinal y al organismo entero. Por supuesto que esto se relaciona directamente con la gran calidad en los ingredientes, pero sobretodo en sus principios básicos entre los que se destacan:

  • El uso del aceite de oliva como principal grasa para cocinar y condimentar todos los platillos.
  • El consumo de alimentos de origen vegetal en abundancia, priorizando la ingesta de frutas, verduras, legumbres, semillas y frutos secos.
  • Los productos como el pan y los derivados de cereales deberán ser parte de la dieta diaria.
  • Se deberá evitar el consumo de todo tipo de alimentos procesados y comidas rápidas.
  • Los platillos se basarán en el uso de alimentos frescos y de temporada. 
  • Es recomendable integrar una porción de lácteos en la dieta diaria, sobre todo en alimentos como el yogurt y quesos bajos en grasas. 
  • Las carnes rojas se consumirán en ocasiones especiales, con cautela y como parte de los guisados o platillos, nunca como el elemento principal de las comidas.
  • Se recomienda consumir pescados con abundancia y huevos con moderación. 
  • La fruta fresca es el mejor postre.
  • Beber agua natural con abundancia y el vino con moderación en las comidas principales.
  • Realizar actividad física es clave.

Seguir este estilo de vida tiene una estrecha relación con la salud de la microbiota, ya que los alimentos que conforman la dieta mediterránea potencian la actividad de las bacterias, ejercen una gran función antiinflamatoria y favorecen la producción de ácidos grasos de cadena corta. Los ácidos grasos son una de las principales fuentes de alimentación de las células intestinales e intervienen en mantener en buen estado la mucosa intestinal. 

Los resultados de seguir una alimentación mediterránea a largo plazo, son poderosos y definitivos. Se relaciona con un menor riesgo de padecer todo tipo de enfermedades crónicas y en lo que a la salud intestinal confiere:

  • Potencia a las bacterias intestinales, disminuye las bacterias asociadas con estados inflamatorios. 
  • Reduce la pérdida de diversidad de bacterias. Previene el crecimiento de bacterias patógenas. 
  • Fortalece al sistema inmune, se disminuye el riesgo de padecer enfermedades e infecciones causadas por agentes patógenos.
  • Promueve un peso corporal sano.
  • Al ser una dieta rica en polifenoles se nutre a las bacterias intestinales.
  • Mejora las digestiones y se combaten todo tipo de dolencias y enfermedades estomacales habituales, entre las que se destaca la gastritis, acidez, reflujo, colitis, intestino irritable, digestiones pesadas y estreñimiento.