La Corte Suprema de Colombia decreta la detención de Álvaro Uribe

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La Corte Suprema decidió este martes detener al ex presidente Álvaro Uribe para que siga el proceso en su contra privado de libertad. Le acusan de sobornar presuntamente a testigos en una demanda instaurada por el senador socialista Iván Cepeda, que lleva años intentando que le juzguen por nexos con paramilitares y otros motivos.

La medida cayó como una bomba en el seno de su partido, el Centro Democrático, y de alguna manera afectará la gobernabilidad de Iván Duque, que el viernes cumple dos años de Gobierno.

“La privación de mi libertad me causa profunda tristeza por mi señora, por mi familia y por los colombianos que todavía he hecho algo bueno por la Patria”, escribió el ex presidente poco después de conocer la noticia.

“Creo que más allá de una condena, se acaba de minar la confianza en el Estado de Derecho. Se le han violado todos los derechos, hay venganza criminal por las personas que dentro del Estado de Derecho él combatió. Es un momento grave para Colombia, para la democracia, más allá del partido”, le dijo a este diario la senadora del CD Paola Holguìn. “Criminales de crímenes de lesa humanidad están sentados en el Senado sin pasar por la cárcel mientras que el presidente que los combatió tiene medida de aseguramiento”.

El presidente Iván Duque había defendido a su mentor político y el arresto afectará de alguna manera a su Gobierno, al margen de su suerte. En sus primeros dos años, la gestión de la pandemia le aupó en las encuestas, pero puede despeñarle más adelante.

No sólo el número de muertos por Covid-19 ya supera los 10.000, sino que Iván Duque tendrá que dar respuesta a una clase media que se desliza hacia la pobreza y a cinco millones más de parados. Sin olvidar los 1.700.000 emigrantes venezolanos ni el fortalecimiento de las guerrillas y el Clan del Golfo, que asesinan líderes sociales, viven de la cocaína y la minería ilegal de oro, y contribuyen a la alarmante deforestación de las selvas.

Pero al Jefe de Estado solo le restan dos años para dejar su impronta y no tendrá apenas margen de maniobra. Para evitar los contagios del Covid-19, el país vive en “aislamiento obligatorio” desde el 20 de marzo, con aeropuertos y transporte terrestre cerrados, y la reapertura gradual de varios sectores empresariales e industriales no logra todavía revertir los peores datos económicos de décadas. La previsible caída del PIB oscilará, según la OCDE, entre el 6 y el 7’9%. Sus críticos, sin embargo, rechazan que el virus sea la única causa.

“Bastante mal le ha ido a los colombianos en estos dos años y no por la pandemia”, indica a EL MUNDO el senador Jorge Enrique Robledo, uno de los líderes del socialista Polo Democrático. “Todos los indicadores económicos en marzo ya eran muy malos. El país iba derecho a una crisis. Y si miramos el Covid, vemos una operación mediocre.

Hay 56 países que gastan más en la pandemia que Colombia, no hay recursos suficientes para respaldar ni a los viejos ni a los nuevos pobres, ni a las pymes, que generan la parte principal del empleo. Y se empeña en que, hacia el futuro, seguirá haciendo las mismas políticas económicas y sociales fracasadas de los últimos años. Agreguemos la violencia contra los líderes sociales, otro fracaso rotundo”. La consejería presidencial de Derechos Humanos anota que son 37 los líderes asesinados este año, si bien diversas organizaciones sociales hablan de un centenar.

Para el editor político de la revista colombiana Semana, Yesid Lancheros, la principal carencia del presidente fue que “no tuvo una hoja de ruta clara en sus primeros dos años. Iba y venía con muchos temas pero ninguno conectó con el colombiano de a pie. La pandemia le marcó un rumbo para lo que le resta de su Gobierno. En 2021 y 2022 las secuelas del virus serán tan mayúsculas, que solo tendrá tiempo para enfocarse en la catástrofe social”.

Desde la presidencia dijeron a este diario que sus aciertos están condensados en un documento que recoge “101 de sus principales logros”, que van desde medidas adoptadas para aliviar la crisis del Covid-19, pasando por el récord en turismo en 2019, sector hundido ahora por completo, y el incremento en la inversión en Educación