No trascendió a los medios con la magnitud que ameritaba, pero en junio pasado Jandy Ventura estuvo a punto de perder la vida, contó el propio artista. Su salud lo abandonó, de tal manera que su recuperación, aseguró el merenguero, es el real fruto de un milagro.
La mañana del 6 de junio se levantó como de costumbre para iniciar su rutina de ejercicios, cuando un fuerte dolor en el abdomen lo llevó al baño, repitiendo este malestar en su cuerpo, y con dolor cada vez más fuerte, hasta que decidió ir a emergencias.
Sin darle mucho tiempo, en el centro médico inmediatamente fue intervenido de una septicemia (infección generalizada, producida por la presencia en la sangre de microorganismo patógenos o de sus toxinas) causada por el rompimiento de un divertículo (pequeñas bolsas que se forman en el intestino grueso), por lo que terminó afectando todo su aparato digestivo, proceso en el que en 12 días rebajó 40 libras.
Jandy contó, que estuvo cinco días en cuidados intensivos y cinco días recuperándose en una habitación, mientras que su publicista informaba a la prensa que estaba pasando por un estado de salud delicado, el cual no especificó.
El proceso de recuperación fue bastante rápido para el merenguero, pero fue despachado a su casa con una colostomía, la que le permitió drenar la materia fecal del colon hacia una bolsa, adherida a su barriga.
En esas condiciones Jandy se dedicó a terminar de grabar el álbum “El legado del Caballo Vol. 3: Llegó la Navidad”, que en estos días dio a conocer. También cumplió con los compromisos de fiestas que tenía pendientes, filmación de un videoclip y la presentación en un programa de televisión.









