Donald Trump sugiere retrasar las elecciones presidenciales

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Donald Trump parece tenerlo todo en contra. Las encuestas señalan un desplome de sus opciones de reelección, el PIB se hundió un 9,5% en el segundo trimestre -un récord desde que hay registros- y la pandemia en Estados Unidos no termina de ceder.

El miércoles se sobrepasó la cifra de 150.000 muertos, una losa difícil de levantar para cualquier mandatario. A nadie le vendría mejor que se pospusieran las elecciones del 3 de noviembre y por eso el republicano ha recurrido este jueves a Twitter para lanzar al aire tan insólita idea. El problema es que solo el Congreso puede aprobar un seísmo semejante y con los demócratas al mando de esa cámara parece harto improbable que eso vaya a suceder.

 

El argumento de Trump tampoco ayuda. Lleva meses tratando de deslegitimar el proceso electoral al asegurar que se está cometiendo fraude en el voto por correo debido a la pandemia, toda una afrenta para la que clama ser la democracia más sólida y justa del planeta. Este jueves ha vuelto a dejar claro por dónde van los tiros. “Con el voto por correo universal (no el voto para los ausentes, que va bien), las de 2020 serán las elecciones más fraudulentas e imprecisas de la historia. Sería una vergüenza para Estados Unidos. ¿Aplazamos las elecciones hasta que las personas puedan votar de forma adecuada y segura?”, escribió el presidente estadounidense

Trump sostiene que en algunos Estados como California, controlado por un gobernador demócrata, se están enviando papeletas para votar a gente que no está registrada o que no tiene derecho a hacerlo, como inmigrantes indocumentados, lo que le llevaría a perder las elecciones. De momento, no ha pasado de ser un bulo en medio del temor de los republicanos a que el voto por correo aumente la participación electoral y eso les perjudique. El mismo Trump ha señalado que esa es la mayor amenaza para sus opciones de reelección.

De momento no pintan bien para el magnate del sector inmobiliario. Joe Biden, el candidato demócrata, lleva una ventaja de 8,4 puntos en las encuestas, de acuerdo a la media elaborada por el portal Real Clear Politics. También se impone con claridad en todos los estados que tradicionalmente decantan las elecciones de un lado o de otro. Ni siquiera en Texas, un feudo conservador desde hace décadas, parece tener clara la victoria el presidente.

A menos de 100 días para las elecciones, Trump deberá escalar una montaña electoral considerable para tener opciones de victoria. Su gestión de la pandemia ha sido criticada incluso desde el partido republicano, erigido en negacionista del coronavirus durante semanas y sugiriendo la inyección de desinfectante y luz a los pacientes para curarse de un virus que apodó como “chino” y que comparó desde el principio con una gripe sin mayor importancia.

Cinco meses más tarde, EEUU es de los pocos países occidentales que no ha logrado aplanar la curva de casos. Hay 4,4 millones de casos confirmados y 151.077 muertos, de acuerdo a los datos de la Universidad John Hopkins. La media diaria es de mil fallecidos, con California, Texas y Florida liderando esos números.

OLEADA VIOLENTA DE POSITIVOS

Lo que en marzo comenzó con una oleada violenta de positivos en el noroeste del país, con especial virulencia en Nueva York, pasó después a sacudir con fuerza los Estados del sur y a poner en jaque a territorios del oeste de EEUU como Arizona y California. Ahora, el temor es que la Covid-19 genere una crisis sanitaria similar en la zona central. Ohio, Tennesse, Kentucky e Indiana han visto crecer el número de contagios en las últimas semanas a medida que incrementan las pruebas.

“Lo que va a pasar inevitablemente es que los Estados que no han tenido problemas hasta ahora empezarán a tenerlos”, dijo Anthony Fauci, el epidemiólogo de la Casa Blanca. De ahí que la doctora Deborah Birx, la coordinadora de la crisis del coronavirus designada por Trump, crea que si “los gobernadores y alcaldes de todas las localidades volvieran obligatorio el uso de mascarillas en sus comunidades y todos los estadounidenses la usarán”, además de distanciarse socialmente y sin congregaciones masivas, “se podría controlar este virus y reducir los casos, como lo ha hecho Arizona”.

Es justo lo contrario de lo que ha hecho Trump en los últimos meses, protagonizando dos eventos de masas tanto en Oklahoma como en Dakota del Sur, donde no se impusieron medidas de precaución alguna a los asistentes.

Ahora, el presidente parece estar pagando las consecuencias de su caótica gestión. Ni siquiera le queda la baza de la economía, con un colapso histórico del PIB y el número de desempleados situado en 17 millones. La mejor salida parece ganar tiempo cambiando la fecha de las elecciones, una quimera que ni siquiera los miembros de su partido respaldan.

El senador Lindsey Graham, republicano por Carolina del Sur y aliado de Trump, lo dejó claro: “No creo que sea una buena idea”. Tampoco el senador conservador John Thune. “Creo que hemos tenido elecciones desde noviembre de 1788 y espero que ese sea el caso de nuevo este año”.