Derian Cruz recibió más dinero que Tatis y Soto, dejó béisbol a los 20 y ahora es youtuber

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Hace apenas un lustro a Derian Cruz los escuchas daban más proyección y valor que a Fernando Tatis Jr., Juan Soto, Cristian Paché y Jeison Guzmán, como quedó demostrado con un bono más alto que ellos, US$2 millones de los Bravos de Atlanta, en julio 2015.

Pero Cruz, un torpedero puertoplateño ambidextro con gran velocidad que fue seleccionado por el Licey en el sorteo de 2018, sorprendió al mundo cuando en julio pasado anunció que se retiraba del béisbol, con solo 20 años.

Una decisión que pocos entendieron y que daba lugar a todo tipo de especulación, dada su renuncia a explicarlo, que lo contactó.

Cansado de que las causas para tal decisión no se conozca y con gran sentido de culpa ha aprovechado su nuevo entretenimiento como youtuber y qué mejor carnada para capturar suscriptores que explicar las razones de su retiro en el canal que creó a finales de enero y ya ha subido cinco videos.

“Si eres una de esas personas que me tienen cansados de preguntarme por qué yo dejé de jugar pelota, este video es para ti”, arranca la fílmica editada de casi ocho minutos. “Espero que después que tú veas este video deje de preguntarme, por favor”.

Cruz cuenta que comenzó a jugar béisbol a los nueve años y, aunque su sueño ya era ser doctor, al poco tiempo se enamoró con gran pasión. A los 13 llamó la atención a entrenadores de la capital (Javier Rodríguez y Ruddy Santín, de la IPL) y firmó a los 16.

Desde pequeño y hasta jugar su primer año en la Liga del Golfo profesaba la religión cristiana, pero ese 2017 revela que se apartó de la fe, lo que entiende lo desenfocó, cayendo en un laberinto del que se sentía incapaz de salir.

“El segundo año fue que empecé a apartarme de Cristo, me descarrié. Para que ustedes entiendan, no supe cómo llevar las cosas del terreno fuera del terreno, me llevaba los problemas del terreno para la calle y los de la calle para el terreno y muchas cosas. Me empecé a coger malas costumbres, a salir, a hacer muchísimas cosas. Cuando uno es joven y no ha experimentado muchas cosas y más yo que era un niño tranquilo que no jodía mucho, todas esas cosas eran nuevas para mí. Entonces me llevé mucho de la calle, de esto, muchas cosas que distraían”, dice Cruz.

Dice que el cuarto año (2019) estaba “insoportable”. “Yo mismo decía, ‘¿qué es lo que me pasa?’. Llegué a un punto que me estaba yendo tan tan mal que no me importaba nada, literalmente no me importaba nada. Empecé a bajar de niveles, me esforzaba, pero no funcionaba nada. Jugaba menos, bajaba de nivel. Estaban pasando muchas cosas que poco a poco me hicieron perderle el amor al deporte”, relata Cruz.