Así termina el intermedio más largo de la historia.
Un año entero después de que Elphaba cantara a todo pulmón “Defying Gravity” en pleno vuelo y aparecieran los créditos de “ Wicked ”, la bruja regresa en “Wicked: For Good”, una versión emotiva y extendida del segundo acto del musical de Broadway.
Según la opinión generalizada entre los amantes del teatro, la primera mitad de la versión de «El mago de Oz» del compositor Stephen Schwartz, basada en la novela de Gregory Maguire, es infinitamente mejor que lo que viene después de la pausa para ir al baño.
En escena, eso es cierto. Todas sus mejores baladas («The Wizard and I») y números corales («Dancing Through Life») se concentran al principio. Es una historia juvenil, alegre y pegadiza, ambientada en un internado, sobre un icono cultural incomprendido, que culmina con fuerza.

Todavía hay algo que no termina de convencerme. «Wicked» fue muy entretenido; una especie de Dylan’s Candy Bar con canciones. «For Good» es puro llanto, hasta el punto de que no estoy seguro de que a los niños les guste mucho. Los creativos fueron tontos (o codiciosos, ¡o ambas cosas!) al desequilibrar el musical dividiéndolo en dos.
Un único rayo de luz se abre paso entre las nubes de tormenta. Pertenece al Mago de Jeff Goldblum, quien canta una canción de antaño del mundo del espectáculo llamada “Wonderful”, diciéndole juguetonamente a la idealista Elphaba: “Tienes que darle a la gente lo que quiere”.

Muchas de las mágicas creaciones de L. Frank Baum hacen su esperada aparición.
La Bruja Mala del Este, el León Cobarde, el Hombre de Hojalata, el Espantapájaros y Dorothy hacen su entrada. Aunque muchas de sus historias de fondo, bastante infantiles, deberían haberse pulido en el libreto de Broadway de Winnie Holzman.
El triángulo amoroso entre Elphaba, Glinda y Fiyero (Jonathan Bailey) impacta más de lo habitual en Broadway gracias al fervor y la genuina preocupación de Bailey.
Dicho esto, los espectadores reprimirán la risa cuando, al comienzo de “As Long As You’re Mine”, esencialmente una canción sexual apta para todos los públicos al estilo de Bonnie Tyler cantada por Elphie y su hombre, Erivo se ponga lo que debe ser el suéter gris más grande jamás confeccionado.
Parece que está a punto de ir a pasear en trineo de perros.

Aun con tanta lana, las interpretaciones de los protagonistas son más ricas y conmovedoras. Fabulosas, de verdad. Erivo, que maneja con mayor facilidad el lado serio de la Bruja Mala del Oeste que su risa estridente, ofrece sin duda la mejor interpretación vocal en un musical cinematográfico desde Jennifer Hudson en “Dreamgirls”.









