El derrumbe parcial de un edificio residencial de 10 pisos en la ciudad rusa de Magnitogorsk (provincia de Cheliábinsk), que se ha registrado la mañana de este 31 de diciembre, ha costado la vida de al menos cuatro personas.

Para las 13:00 (hora local) las autoridades informaron sobre el destino de 52 residentes del edificio: cuatro de ellos murieron, 16 fueron evacuados (incluyendo 7 niños), cuatro personas fueron hospitalizadas (dos de ellas en estado grave) y 28 personas contactaron con las autoridades para confirmar que no estaban en casa en el momento de la explosión. Mientras, el paradero de otros 68 vecinos se desconoce por el momento.

Según el departamento regional del Servicio Federal de Seguridad del país, el accidente se produjo como resultado de una explosión de gas. 48 apartamentos en los que vivían 120 vecinos resultaron dañados por una explosión que se registró cerca de las 06:00 de la mañana de lunes (a las 01:00 GMT).

En las tareas de reparación de daños causados por el accidente están involucradas más de 1.300 personas y 200 unidades de técnica especial. Al mismo tiempo, las operaciones de rescate se complican por la amenaza de un posible derrumbe de otras partes del edificio, así como por la baja temperatura ambiental.

Sin embargo, el jefe adjunto del Ministerio de Emergencias, Pável Báryshev, anunció que los trabajos de rescate deberían completarse “lo antes posible”, debido al tiempo que hace en esta región rusa. Está previsto que la próxima noche la temperatura ambiental en Magnitogorsk alcance los -27ºC.

Tras la explosión, en Magnitogorsk se ha declarado el estado de emergencia, anunció el gobernador de la provincia, Borís Dubróvski, quein también aseguró que los residentes de los apartamentos afectados por el accidente serán reubicados y recibirán la asistencia necesaria. Además, el gobernador agregó que las autoridades van a declarar un día de luto en la provincia debido a la tragedia, sin precisar la fecha concreta.