Todavía no descarten a Serena Williams ni Roger Federer

Aunque sea tentador decirle, todavía no es aconsejable descarten a Serena Williams ni Roger Federer.

Es cierto, ambos tienen 37 años y la edad se les está notando.

Ambos también acaban de ser eliminados del Abierto de Australia, contra oponentes mucho más jóvenes que ellos. Williams quedó afuera el miércoles en un partido de cuartos de final contra Karolina Pliskova, una checa de 26 años, tras desaprovechar cuatro match points y una ventaja de 5-1 en el tercer set. Federer se despidió el domingo en la cuarta ronda durante un partido contra Stefanos Tsitsipas, un griego de 20 años.

Y bueno, también hay que considerar estos factores:

Federer no ha alcanzado las semifinales de ninguno de los últimos cuatro torneos de Grand Slam (no jugó el Abierto de Francia). Se trata de su mayor sequía de ese tipo desde que accedió a su primera semifinal de un grande en 2003.

Williams no ha ganado ninguno de los cuatro Slams en los que ha participado desde que dio a luz en septiembre de 2017, igualando el periodo sin títulos más largo de su carrera en 2007-2008, cuando no se consagró en seis Slams.

Pero hay algo que la estadística no puede tomar en cuenta: si bien estos dos tenistas han sido impresionantes a lo largo de sus carreras — Williams tiene 23 títulos individuales de Grand Slams, Federer suma 20 — su cualidad más impresionante podría ser su capacidad para hacer ajustes, encontrar nuevas maneras de ganar, seguir resueltos a hacer lo que sea para mantenerse en la cúspide.

Federer, por ejemplo, pasó cuatro años y medio sin ganar un Grand Slam, y luego ganó tres en cuatro de los torneos que participó.

¿Cómo? Cambió de raqueta y comenzó a usar una con un arco más grande, recurrió a un revés muy plano y generó una nueva forma de responder al segundo saque de sus oponentes.

Así que probablemente Federer saldrá con algo nuevo. De hecho, ha dicho que este año volverá a la temporada de arcilla y participará en el Abierto de Francia por primera vez desde 2015. Después de todo, está saludable. Así que ¿por qué no? Quizás no gane el título en París, pero lo ayudaría a prepararse para Wimbledon.

Una historia que el entrenador de Williams, Patrick Mouratoglou, consideró esta semana como aleccionadora.

Ambos comenzaron a trabajar juntos en 2012, poco después del único Grand Slam en el que Williams cayó en la primera ronda en toda su carrera, en Francia.

En la siguiente temporada, Williams le dijo que ansiaba ganar el título de Roland Garros, donde la estadounidense no había ganado desde 2002.

“Trazamos un plan”, dijo Mouratoglou, “y ella trabajó increíblemente duro”.

Y, para sorpresa de todos, en 2013, Williams conquistó su segundo título en París poniendo fin a una espera de 11 años, tal como ella lo había planeado.