Una tensión inusual reina en Haití, donde en la presidencia parece reinar la ausencia después de las grandes manifestaciones del domingo, matizadas por la violencia y dirigidas por una juventud que denuncia la corrupción del poder y exige la renuncia inmediata del jefe de Estado.

Tres personas murieron a tiros el domingo durante estas movilizaciones ciudadanas contra la corrupción y contra el poder, según la Policía Nacional de Haití (PNH), mientras que la oposición denuncia una cifra de 11 muertos en total en todo el país.

Desde entonces, las escuelas, comercios y las empresas privadas han permanecido cerradas en las principales ciudades tras una convocatoria a una huelga general lanzada por la oposición.

Generalmente congestionada por los embotellamientos, la capital Puerto Príncipe todavía seguía casi desierta ayer por la mañana, aunque algunos ciudadanos se arriesgan a salir a las calles para realizar sus actividades.

Si bien la policía patrulla a lo largo de los principales ejes viales de la ciudad y tiene retenes en los cruces más importantes, la situación sigue siendo tensa, varias carreteras han sido bloqueadas por barricadas en llamas. Esta imagen se repite en varios barrios del área metropolitana, lo cual alimenta la angustia de la población.

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