WASHINGTON. El Tribunal Supremo de Estados Unidos limitó hoy la capacidad del Gobierno para arrebatar la ciudadanía estadounidense a los inmigrantes que mintieron durante el proceso de naturalización.

De manera unánime, los jueces fallaron a favor de Divna Maslenjak, una mujer de etnia Serbia que se mudó a Estados Unidos y a la que el Gobierno le despojó de la ciudadanía estadounidense por mentir sobre el servicio militar que su marido prestó durante las Guerras Yugoslavas en la década de 1990.

En su sentencia, los jueces establecen que, para arrebatar la ciudadanía, el Gobierno “debe probar” que la mentira pronunciada por un extranjero ha jugado un papel determinante en la adquisición de la ciudadanía estadounidense y, solo entonces, puede quitarle al beneficiario las protecciones de Estados Unidos.

De esta forma, los jueves rechazaron la posición que defendió ante la corte el Gobierno del presidente Donald Trump, quien aseguró que hasta las mentiras más pequeñas pueden llevar a una pérdida de la ciudadanía estadounidense.

La máxima corte de EE.U.U remitió al Tribunal del Sexto Circuito de Apelaciones, en Cincinnati (Ohio), el caso para determinar si las declaraciones falsas de Maslenjak jugaron un papel importante en la decisión de otorgarle la ciudadanía o si, por el contrario, hubo otros factores más importantes.

En 1998, Maslenjak, su marido Ratko Maslenjak y sus dos hijos pidieron asilo a EE.U.U y tuvieron una entrevista con un agente migratorio estadounidense.

Bajo juramento, Maslenjak aseguró que su familia tenía miedo de sufrir persecución en Bosnia, porque tenían origen serbio y, entonces, los bosnios podían ponerse en su contra