El poeta iberoamericano de la canción, Joan Manuel Serrat, no se fue de la isla sin hacer un repaso musical de “Mediterráneo da Capo”, el 25 de enero en el Gran Teatro del Cibao y el sábado 26 en el Salón la Fiesta del Hotel Jaragua, en montajes a casa llena. La velada en el Jaragua fue verdaderamente un recital de poesía y nostalgia, con las canciones de su disco “Mediterráneo”, acompañadas de una banda de seis músicos completamente exquisita y angelical.

Aquellas canciones, grabadas en el año 1971, convirtieron al artista catalán en una insignia de la música internacional. Con “Mediterráneo”, Serrat llegó a puerto dominicano para celebrar 47 años de su lanzamiento y 50 años de carrera.

Serrat, encantador

Tras varios minutos de una buena dosis de música instrumental con Ricardo Miralles a la cabeza en la dirección musical y piano, Joan Manuel Serrat aparece en escena a las 9:35 de la noche, impecablemente vestido de negro; hizo una reverencia al público que respondió con igual señal de respeto y admiración, y con guitarra en mano desprende su primera nota musical, “Mediterráneo”.

Por las siguientes dos horas, 24 canciones fueron interpretadas magistralmente por el cantautor. “Buenas noches, bienvenidos a este concierto titulado ‘Mediterráneo da Capo’, un término musical de origen italiano que significa ‘vamos de vuelta’, pues empecemos otra vez con las canciones que conforman este disco que escribí en el año 1971 en un pequeño hotel de la costa brava catalana”, manifestó el artista al saludar al público.

Con una pizca de humor que perduró toda la noche, Serrat dijo que su disco no debía cumplir 50 años para celebrarse. “47 me parece un número tan bueno como cualquier otro. No creo que estemos de esperar. Me hacen pecar de prudente y celebrarlo por anticipado. Si tienen alguna cosa que celebrar, no esperen, celébrenlas”, aconsejó recibiendo una ovación de pie.

A las 9:41 de la noche siguió con los éxitos “Que va a ser de ti”, “Vagamundear”, “Pueblo blanco”. Aquellas composiciones relataban la época convulsa de los 70, con versos como “Qué va a ser de ti lejos de casa”, o “Extranjero en ningún lugar”. Los asistentes respondieron con “¡Bravo, bravo!” cuando entonó “Barquito de Papel”.

Con “Tío Alberto”, que aprovechó para recordar que no era su tío, más bien un aristócrata si ningún tipo de vergüenza, además de formar parte de sus sátiras, dio unos pasitos de baile, acción que lo hizo reír al escuchar: “Muy bueno, Maestro”.

El viaje musical continuó con “La mujer que yo quiero”, “Lucía”, “Vencidos”, “Aquellas cosas pequeñas” y “Mediterráneo”.

Luego de un breve homenaje a ese Mediterráneo en el que creció, mientras recordó que escribió muchas canciones mirando la costa y el horizonte, sorprendió con “La mer” (“El mar”), la canción más conocida del cantante y compositor francés Charles Trenet, cantada por Serrat en francés en notas de jazz. Culminó esa entrega con “La Luna”.

En su intermedio, las letras de “Caminante no hay camino” fueron repetidos hasta el final. Pura poesía se consideró ese momento: “Golpe a golpe, verso a verso”, “Caminante no hay camino, se hace camino al andar/ Cuando el poeta es un peregrino/ cuando de nada nos sirve rezar, caminante no hay camino, se hace camino al andar…”. Esta nostálgica interpretación fue uno de los mejores momentos de la noche.

Serrat, de 75 años, nunca lució cansado. Siempre se mantuvo pausado y relajado.

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