La mortalidad materno-infantil parece indetenible en el país, tomando en cuenta que solo en una semana se refleja un incremento de siete fallecimientos de parturientas con edades de entre 17 y 34 años, así como de 62 recién nacidos.

Así, el cuadro de defunciones maternas pasó de 169 a 176. Hasta el 24 de noviembre de este año la Dirección General de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, en su boletín correspondiente a la semana epidemiológica número 47 registra 24 muertes obstétricas tardías, es decir, que ocurrieron 43 días post parto, en Santo Domingo, Nigua, Santo Domingo Norte y Hato Mayor.

En cuanto a las muertes infantiles, en esa semana se notificaron 48 fallecimientos, de éstas 12 sucedieron en el Gran Santo Domingo.

Hasta la fecha se han notificado 3,212 muertes neonatales , de las cuales 242 ocurrieron en las últimas cuatro semanas. El 72% (2,326) de las defunciones fue en los primeros 27 días de vida.

Por región de residencia de la madre, las mayores tasas se observan en las regiones VII Cibao Occidental y II Cibao Norte.

De las muertes neonatales se observa un incremento de 314 respecto al año pasado en igual período, lo que pone en evidencia que las debilidades del sistema se mantienen.

El 88% muertes es prevenible

República Dominicana registra uno de los índices más altos en el renglón de mortalidad materna, a pesar de que el 88% es prevenible, partiendo de que el 98% de los partos se practica en los centros públicos o privados del país.