SANTO DOMINGO. La muerte del joven monaguillo Fernelis Carrión Castillo a manos del sacerdote Elvin Taveras Durán vuelve a destapar el tema de los delitos que se cometen en el seno de la iglesia, y pone en entredicho los criterios de selección de los curas.

Carmelo Santana, párroco de la Catedral Santa Ana de San Francisco de Macorís, advierte de un posible descuido a lo interno de los seminarios al seleccionar a los candidatos a sacerdotes.

Señala que en el catolicismo existe una escasez de vocación sacerdotal que pudiera estar influyendo en que los formadores en los seminarios sean más flexibles en dejar pasar o en detectar fallas en los aspirantes.

“Hay en la iglesia mucha escasez de vocación sacerdotal por las mismas exigencias que conlleva la vida sacerdotal: la renuncia, el sacrificio que hay que asumir, la actitud de desprendimiento, de donación de uno mismo… son muchas exigencias que requieren mucha fe y muy buena base humana”, expone.

“Puede ser que ante la escasez, y viendo que cuesta mucho levantar una vocación, el que la persona mantenga la misma motivación, el espíritu de entrega y la generosidad, puede ser que el formador diga que, si bien tiene ciertas fallas, con el acompañamiento puede que las supere”.

Excluye de las fallas a los obispos, de quienes dice, se confían en el voto que dan los formadores para la ordenación de una persona.

Santana, que define de lastimoso y muy lamentable la tragedia que enluta a la familia del joven Fernelis, considera, sin embargo, que no se puede juzgar a las instituciones por los actos individuales de las personas. “Mucha gente cree que el responsable de los actos de la personas es la institución, y no es así, sobre todo cuando se trata de la conducta moral, que no es colectiva sino individual”.

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