En uno de los momentos más delicados para su imagen y víctima de la batalla comercial que enfrenta a China y EE.UU., la compañía Huawei ha negado una vez más cualquier acusación de espionaje y asegurado de forma vehemente que protegerá la privacidad de sus usuarios frente a las peticiones de cualquier gobierno, incluido el chino.

 En un encuentro con la prensa internacional celebrado esta semana en la sede de la compañía, Ren Zhengfei, el multimillonario fundador de la empresa, ha negado tajantemente que Huawei espíe a sus clientes. “Amo a mi país y apoyo al gobierno, pero nunca haría nada que dañase a nuestros usuarios”, aseguró.

Según Ren Zhengfei, que es miembro del partido comunista, la compañía no ha recibido en ningún momento instrucciones para instalar software espía en sus productos y en caso de hacerlo se negaría a colaborar. “Da igual mi afiliación política, nunca daría al gobierno los datos de nuestros usuarios“, aseguró.

El fundador, que por lo general suele mantenerse en un segundo plano, llegó a admitir que considera a su competidor Apple un ejemplo a seguir en este aspecto.

Las declaraciones llegan en un momento crítico para Huawei, que está a punto de convertirse en el segundo mayor fabricante de smartphones de todo el mundo. En Estados Unidos varias agencias de seguridad han pedido en los últimos años a sus empleados que no utilicen dispositivos de la empresa como precaución ante la sospecha de que podrían ser utilizados para labores de espionaje por el gobierno de Beijing. También han extendido esta recomendación a las operadoras de telefonía a la hora de desplegar sus redes móviles de quinta generación.

El punto de máxima tensión entre el gobierno estadounidense y Huawei se produjo el pasado mes de diciembre, cuando las autoridades de Canadá arrestaron a la hija de Ren Zhengfei y responsable financiera de la compañía, Meng Wanzhou, en una escala durante un vuelo de vuelta a China y por petición del gobierno estadounidense.

La detención podría estar relacionada con una posible violación del embargo comercial a Irán por parte de la empresa, algo que sus responsables han negado.

Durante el encuentro con la prensa, Ren Zhengfei aplaudió algunas de las políticas económicas del presidente Donald Trump, a quien dice admirar, pero aclaró que decisiones como el arresto de su hija pueden “asustar a posibles inversores”.

Para Huawei demostrar una posición clara y firme frente a la privacidad de los usuarios se ha convertido en una prioridad. Su imagen, ya dañada por los comentarios de las agencias de seguridad antes mencionadas y las de otros países como Australia y Nueva Zelanda, ha sufrido un fuerte revés este mes de enero tras la detención de uno de sus ejecutivos en Polonia, Wang Weijing, precisamente acusado de realizar labores espionaje junto a un ejecutivo polaco de la operadora Orange.

Según las autoridades Wang Weijing y su socio actuaron de forma independiente, y no bajo ninguna directriz de la empresa. Huawei despidió rápidamente al ejecutivo tras conocerse los cargos pero el escándalo ha llevado al gobierno polaco a considerar también un veto a los productos de la empresa.

Aunque Huawei es una compañía privada controlada por los propios trabajadores y que no está obligada a presentar cuentas trimestrales, un boicot por parte de varios gobiernos podría dañar seriamente su capacidad operativa