Washington se está quitando los guantes de seda ante el autoritario régimen de Nicolás Maduro y las sanciones aplicadas esta semana contra el vicepresidente de Venezuela, Tarek El Aissami, podrían ser la primera de una serie de medidas para castigar a una élite chavista inmersa en el narcotráfico.

“La política de Estados Unidos hacia Venezuela está cambiando radicalmente”, comentó el asesor político venezolano Esteban Gerbasi. “Vamos a ser testigos de un significativo cambio en la política exterior y del abandono de la pasividad de Washington hacia América Latina”.

Ese cambio, emprendido bajo la nueva administración de Donald Trump, podría conducir a la aplicación de nuevas sanciones contra altos dirigentes del chavismo involucrados en narcotráfico e integrantes de una extensa red financiera que lava dinero, así como el emprendimiento de una ofensiva diplomática para salir en defensa de la maltrecha democracia venezolana.

“Se van a agregar nuevos actores a la lista de sanciones, entre ellos banqueros importantes del régimen, y empresarios”, pronosticó Gerbasi, quien es con frecuencia consultado por personas de influencia en Washington sobre temas de seguridad relacionados con Venezuela.

“Inclusive, no es descartable que veamos la aplicación de sanciones contra empresas del Estado venezolano que se han visto involucradas en el tráfico de droga y en la legitimación de capitales”, afirmó.

Esos pronósticos están basados en la extensa información acumulada por las agencias de seguridad de Venezuela sobre la participación de altos funcionarios del régimen bolivariano en actividades ilícitas y en los vínculos que algunos de sus miembros tienen con organizaciones radicales del Medio Oriente.

Se tratan de investigaciones de larga data que ahora comienzan a brindar sus frutos, dijo Gerbasi.

Pero las expectativas de un endurecimiento de la política estadounidense hacia Venezuela también se debe a una mayor disposición de la Casa Blanco bajo Trump a jugar un papel mucho más activo en América Latina.