Pareciera que los fanáticos del fútbol americano súbitamente adoran a los Chiefs de Kansas City, encandilados por su joven quarterback y brillantes compañeros en la ofensiva, además de alentar para que su amigable entrenador finalmente pueda ganar el partido más importante.

Pero también es que quizás alientan a cualquiera que enfrenta a Nueva Inglaterra.

Los Patriots han dominado en la AFC durante casi dos décadas, y la dupla coach-quarterback de Bill Belichick y Tom Brady disputará su octava final seguida de conferencia la noche del domingo, cuando Nueva Inglaterra visite a los Chiefs en el glacial y hostil estadio Arrowhead.

Pero mientras Brady y compañía alguna vez inculcaron temor en sus rivales, los Chiefs ven su duelo con ellos como una oportunidad para que Patrick Mahomes tome el relevo como el mejor quarterback de la liga. Y Kansas City, en busca de su primera aparición en un Super Bowl en 49 años, de superar a los Patriots como el equipo a vencer de la NFL.

“Será enorme”, dijo Mahomes. “Cuando llegué aquí, la meta era ganar el campeonato de la AFC y llegar al Super Bowl, y ganar eso. Hacer eso al inicio de mi carrera, sería algo enorme”.

No hay dos equipos más distintos en historia que los Patriots y Chiefs.

Nueva Inglaterra ha ganado cinco Super Bowls durante la era Belichick-Brady, estableciendo toda clase de marcas en el camino. La eficiencia cruel con la que han partido a la AFC los ha hecho la pesadilla de los aficionados en todas partes, excepto Nueva Inglaterra, y les ha dado el mismo tipo de aura imbatible que acompañó a los equipos de los Yanquis de Nueva York de Derek Jeter y los Bulls de Chicago de Michael Jordan.

Sin embargo, no son simples celos mezquinos. A lo largo de los años muchos aficionados fueron víctimas del “Deflategate” (balones desinflados), el “Spygate” (videograbación de entrenamientos y jugadas de los rivales) y otras instancias que han encasillado a los Patriots con una reputación bastante desagradable.

Brady se ha encogido de hombros principalmente. También Belichick, quien al menos parece disfrutar el papel de villano.

“No pienso demasiado al respecto, lo que la gente podría decir o creer”, señaló Brady, cuyo equipo no es favorito el domingo, algo muy inusual. “Sé que estamos jugando contra un muy buen equipo de fútbol (americano). Son el primer clasificado por una razón. Han tenido una gran temporada y vamos a tener que ir a un ambiente realmente duro y jugar nuestro mejor fútbol (americano), y es una gran oportunidad para nosotros”.

Del otro lado están los Chiefs, un equipo que dominó la AFC a lo largo de la década de 1990, pero sólo llegó a una definición por el campeonato de la conferencia. Hace seis años fueron la peor franquicia de la NFL, cuando Andy Reid llegó, pero se han convertido en un conjunto que permanentemente está en los playoffs al que siempre le ha faltado algo.