El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, buscará cómo “neutralizar” el aislamiento y las sanciones internacionales con el diálogo previsto a reanudarse el miércoles, dijo este lunes el ex comandante de la revolución sandinista, Luis Carrión Cruz.

En una carta abierta dirigida a la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, contraparte del gobierno en el diálogo, Carrión Cruz anotó que si bien Ortega aceptó negociar, “no significa que acudirá al diálogo de buena fe en busca de una auténtica solución a la crisis”.

“Sus objetivos no son los mismos que los nuestros. Él buscará neutralizar el aislamiento y las sanciones internacionales, preservar su poder y mantenerse en la Presidencia hasta el 2021, evadir la justicia y asegurar impunidad para él y los suyos, entre otros”, señaló Carrión Cruz, quien se encuentra distanciado de Ortega.

También tratará de aprovechar el diálogo para confundir, dividir y establecer negociaciones separadas con distintos grupos para debilitar el gran frente de la oposición democrática, continuó.

Tratará de utilizar a los “presos políticos” como rehenes y cartas de negociación para ofrecer como concesiones, agregó.

La semana pasada Ortega convocó la reanudación del diálogo nacional para el próximo miércoles con el fin de superar la crisis sociopolítica que vive el país y que ha dejado cientos de muertos y de detenidos, y otros miles en el exilio.

La represión “ha fracasado”

Para el ex comandante sandinista, Ortega aceptó negociar porque “su política de represión y su narrativa de golpe de Estado han fracasado” y, además, “porque está débil y no porque está fuerte”.

Por tanto, Carrión Cruz pidió al equipo negociador de la Alianza Cívica tener en cuenta que “la negociación es un triunfo de la lucha cívica sostenida por más de 10 meses a pesar de la represión y los crímenes de la dictadura”.

A su juicio, la coalición opositora llega a la mesa del diálogo con fortaleza y “tienen el poder de levantarse de esa mesa cada vez que Ortega pretenda manipular la negociación y convertirla en una farsa, o incumpla los acuerdos y compromisos que se vayan logrando”.

“Usen ese poder con responsabilidad para frenar las maniobras y abusos del régimen y aumentarán la posibilidad de que la negociación llegue a buen suceso”, aconsejó.

Asimismo, instó a esa coalición a escuchar y tomar en cuenta a las organizaciones de las víctimas en todos los temas de justicia, y crear el ambiente necesario para que pueda darse una negociación constructiva.

Eso implica, mencionó, la libertad de todos los “presos políticos”, el cese a la represión, el restablecimiento de los derechos y libertades públicas, y el retorno de los organismos internacionales de derechos humanos.

Sin libertades no hay negociación

Razonó que sin libertad de expresión y movilización, sin el cese de secuestros, amenazas y agresiones, sin que los exiliados puedan regresar al país con seguridad, y mientras continúen en las cárceles los manifestantes antigubernamentales, “no puede haber una negociación que conduzca a una solución real de la crisis”.

Una vez creadas las condiciones mínimas se puede avanzar en el siguiente punto de agenda que es la realización de elecciones adelantadas libres, limpias y transparentes con plenas garantías, agregó.

La negociación debe finalizar con una solución legítima a la crisis, es decir, “una que nos asegure a todos los nicaragüenses el restablecimiento de nuestros derechos y libertades, la construcción de una sociedad democrática y una justicia integral para todas las víctimas incluyendo a los que han tenido que huir del país”, apuntó.