En lo personal recuerdo los días de mi infancia en la que los jugadores de baloncesto de esa generación de los 70 y los 80 parecían más bien gladiadores de la cancha pues combinaban la valiosa forma física con el juego.

En una ocasión, en una práctica de baloncesto, Modesto Guillén dijo al grupo que allí estaba (yo entre ellos, en categoría infantil) una frase que aún permanece en mí: “Tienen que practicar. Ustedes ven esos grandes tiradores que tenemos es porque se paran en cualquier cancha y comienzan a tirar hasta 500 tiros”. Entonces mencionó a Iván Mieses, Chu Mercedes, Tepo Tapia, Vinicio Muñoz, como consagrados del tiro a distancia.

Lo más llamativo es que aunque no afloraron nombres femeninos, todavía visualizo, como un video en mi memoria, a Juana Teresa Durán Vallejo practicando tiro. Sin faltar a la verdad, y con el debido respeto, le ganó en una competencia de tiro a Luis Felipe López cuando éste estaba en su “prime” NBA. Ocurrió una tarde en el Club Mauricio Báez. En otra oportunidad visité el Club San Carlos y allí vi cómo Durán destrozaba con su mortal tiro de media distancia a Mario -Lolo- Regús.

Belkis -La Morenita- Aquino también está en esa lista femenina. No sólo trabajaba lo físico, también la cancha. Son más casos en ambas ramas. Paremos por ahora.

Hay algo más. Muchos jugadores cuatro se convirtieron en tres, o de delanteros pasaron a jugar de frente al aro: Pedro Leandro Rodríguez, Franchy Prats, Chicho Sibilio, Freddy Sánchez -Sí, El Pollo-.

En ese grupo entra José -Maíta Mercedes, que era un armador letal, por su conocimiento del juego (¿por qué le dirán El Mago?), pero además por un tiro “matador”. Fue visto por este redactor en varias ocasiones practicar en el Travieso Soto en mis andanzas por esa instalación. Y aún cuando se lesionó de ¿su menisco derecho?, eso no lo amilanó para lanzar, lanzar y lanzar con todo y protector.

Está bueno de historia hasta ahí. El punto es que el Palacio de los Deportes Profesor Virgilio Travieso Soto continúa ahí, imborrable y mejor aun, existen más multiusos que en esos años mencionados, pero no hay basketbolistas practicando.

“Estos muchachos no tienen esa costumbre”, señala Maíta Mercedes, que ahora es el director técnico de la Federación Dominicana de Baloncesto. “Para el baloncesto (actual) de nosotros, eso hay que recuperarlo”.

Tres modelos básicos

Técnico al fin observa tres fases para aprender de los tiradores: “Hay tiradores que son parados, otros en movimiento y hay otros que tienen los dos” aspectos.

Convertirse en tirador es un trabajo que le corresponde al propio atleta, aun con la ayuda del entrenador. Es como el estudiante de matemáticas u otra área, que no se sacia con sólo del aula. Tirar 500 tiros y ver cuántos se encestan y con los días ir sacando promedios. “No todos salimos tiradores, algo tuvieron que hacer (esos jugadores) para salir tiradores”, apunta Mercedes.

La gran dolencia, además de los pocos armadores del país, es la de los tiradores dominicanos, en nada comparable a Puerto Rico, Cuba, México, Argentina, Puerto Rico, Uruguay, Chile… Para quedarnos sólo en Suramérica. Y por eso el país ha perdido muchos partidos