Una amalgama de asociaciones de defensa de los inmigrantes, sindicatos, religiosos y políticos se dieron cita ayer domingo en el centro de Los Ángeles para mandar un mensaje de resistencia ante la presidencia de Donald Trump que comienza dentro de un mes.

Aprovechando el Día Internacional del Migrante, que se celebra el 18 de diciembre, varios miles de personas ocuparon el centro de la ciudad con más inmigrantes de Estados Unidos, con papeles o no, en una demostración de unidad que anticipa el conflicto entre la administración Trump y las grandes ciudades de este país si trata de ejecutar sus planes antiinmigrantes en su versión más radical.

La manifestación, con permiso para 5.000 personas (grande, en términos estadounidenses) y que cumplió sus expectativas de asistencia, ocupó durante tres horas el centro histórico de Los Ángeles para finalizar frente al Ayuntamiento. Lo más relevante y distinto de otras convocatorias es el apoyo político que ha recogido una movilización que normalmente no saldría del entorno de las ONG locales.

Al frente de la manifestación estaban el presidente del Senado californiano, Kevin de León, y el concejal de la ciudad Gil Cedillo, ambos históricos defensores de los inmigrantes