La delincuencia informática avanza al mismo ritmo que la tecnología e incluso va por delante. Los ataques van ya por la quinta generación. De los virus de los noventa se pasó a la interferencia de las redes, a la intromisión en las aplicaciones, a los robos de datos y, en los últimos años, a los grandes ataques globales.

Pero este año, los principales expertos en seguridad reunidos en el Cybertech de Tel Aviv (Israel), el mayor encuentro internacional del sector al que El País asiste invitado por el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí, esperan un recrudecimiento de la ofensiva criminal: la sexta generación.

Las puertas de entrada de los ataques informáticos se han multiplicado, según explica Oded Vanunu, jefe de investigación de vulnerabilidad en Check Point, quien considera que se está produciendo un fenómeno de escala global similar a una carrera armamentística. “Serán más fuertes, más rápidos, más sofisticados. Aprovecharán todo el mundo conectado, desde las nubes de información, los coches o las redes sociales hasta subtítulos, juegos, drones o elementos aparentemente inofensivos como los juegos o las aspiradoras robotizadas”.

Visitantes del encuentro mundial Cybertech 2019 en Tel Aviv,

Udi Mokadi, director general de Cyberark, una de las mayores compañías del sector y presente en 70 países, comparte esta previsión. “El mundo está cambiando de forma dramática. Ya no vale proteger a una sola organización, sino que también es necesario el control de los proveedores. Un atacante busca el camino más corto, más rápido y más indefenso. Son profesionales, no van en pijama. La seguridad es una necesidad y hay que ir por delante, pasar a la ofensiva. El coste de un error es realmente alto”, comenta.

Visitantes de Cybertech en Tel Aviv.

El director de gestión de Blumberg Capital, Ehud Schneorson, apunta que “la solución global pasa por que las máquinas sustituyan a los hombres” en la prevención, detección y resolución de los ataques. Es la aplicación de la inteligencia artificial con “superpoderes”, explica.

El problema, del que se ha hablado en la última cumbre de máximos dirigentes internacionales en Davos, “se ha situado a la escala del cambio climático o los desastres naturales”, señala Gil Shwed, uno de los fundadores de Check Point. “Si solo se trabaja en la detección, estamos perdidos”, advierte.

Las cifras avalan la preocupación global. Cada día se registran un millón de alertas de otros tantos tipos de ataques. Hace una década, las formas de atacar se reducían a unas 50 y las amenazas diarias registradas eran un millar. Los laboratorios de Check Point realizan cuatro millones de simulaciones cada jornada para analizar ataques que van desde la nube a cualquier tipo de dispositivo.