Será en febrero, pero aún se desconoce el día concreto y el lugar. La Casa Blanca anunció este viernes que la próxima cumbre entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo de Corea del Norte, Kim Jong-un, se llevará a cabo “a finales de febrero”.

Siete meses después de la primera reunión entre Washington y Pyongyang, el régimen norcoreano no ha hecho prácticamente nada para eliminar su arsenal nuclear, algo que los analistas políticos no creen que vaya a cambiar con una segunda o tercera cumbre. Medios estadounidenses especulaban en los últimos días sobre la posibilidad de que la segunda cumbre Kim-Trump se celebre en Vietnam.

Noventa minutos de encuentro en el Despacho Oval entre el mandatario norteamericano y la mano derecha del dirigente norcoreano, el general Kim Yong Chol, han sido resumidos así por la portavoz de la Casa Blanca: “El presidente está deseoso de reunirse con el líder Kim en un lugar que se anunciará en una fecha posterior”, dijo Sarah Sanders.

Antiguo jefe del espionaje y actual vicepresidente del Comité Central del Partido de los Trabajadores de Corea, Kim Yong Chol (sin parentesco con el gran líder a pesar de compartir apellido) llegó a la Casa Blanca tras una reunión a puerta cerrada en un hotel de Washington con el secretario de Estado, Mike Pompeo, y el enviado especial de EE UU para Corea del Norte, Stephen Biegun. Ninguno de los tres políticos respondieron preguntas de los periodistas una vez concluido el encuentro.

Donald Trump, 72 años, y Kim Jong Un, 36, son una suerte de extraña pareja que se dedica parabienes continuamente sin que haya resultados visibles concretos. Ambos hombres se vieron por primera vez en junio de 2018 en Singapur y la cordialidad de entonces de Trump con Kim fue recibida con críticas en Estados Unidos.

En aquel histórico cara a cara, Kim se comprometió a avanzar hacia la desnuclearización y pacificación de la península coreana pero sin brindar detalles o calendario. En este sentido, el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, ha reprochado esta semana a Pyongyang la falta de resultados concretos. “Aún estamos esperando”, ha dicho. Por su parte, la que es quizá la dictadura más oscura y férrea del planeta acusa a Estados Unidos de exigir el desarme unilateral sin hacer concesiones.