El presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, denunció este jueves un nuevo acto de intimidación y persecución del régimen chavista. “En este momento el FAES [Fuerza de Acciones Especiales de la Policía Nacional] está en mi domicilio, en mi casa familiar. Hago responsable al ciudadano Nicolás Maduro por la integridad de mi hija que allí se encuentra”, dijo durante la presentación de su plan para atender la emergencia social y económica en un Gobierno de transición.

Guaidó informó de que cuatro funcionarios policiales se acercaron en dos motos y una camioneta sin matrícula y preguntaron por su esposa, Fabiana Rosales. “El objetivo es muy evidente, pero no van a lograr quebrarnos a nosotros ni a la familia venezolana”, dijo.

Este es el segundo incidente que afronta el presidente de la Asamblea Nacional, a quien el Supremo, aliado de Maduro, ha prohibido salir del país y congelado sus cuentas bancarias. El 13 de enero, Guaidó fue secuestrado unos minutos en la autopista Caracas-La Guaira por funcionarios del servicio de inteligencia (Sebin).

Al tiempo que persigue a la dirigencia opositora, el chavismo ha levantado un cerco informativo. En una semana se han registrado 40 violaciones de la libertad de prensa, entre ellas 19 detenciones de periodistas, según el Sindicato Nacional de la Prensa de Venezuela, que este jueves elevó la denuncia ante Naciones Unidas.

El español Gonzalo Domínguez Loeda y los colombianos Mauren Barriga Vargas y Leonardo Muñoz, reporteros de la agencia Efe, han sido el caso más reciente. Fueron puestos este jueves en libertad, sin orden de deportación, tras pasar 12 horas en la cárcel política del Helicoide, en Caracas, tras ser reportados como desaparecidos el miércoles. El motorista venezolano que los acompañaba también fue liberado.

El martes fueron detenidos arbitrariamente los franceses Pierre Caillét y Baptiste des Monstiers, de TF1; los chilenos Rodrigo Pérez y Gonzalo Barahona, de TVN, finalmente enviados de vuelta a sus países; y los venezolanos Mayker Yriarte, Ana Rodríguez y Rolando Rodríguez, este último liberado este jueves tras 48 horas de detención en la Dirección de Contrainteligencia Militar.

Todos los casos, en especial el del equipo de la agencia Efe, sientan un precedente peligroso para la precaria libertad de prensa en el país. Los periodistas fueron arrestados durante su cobertura de la crisis en actividades pacíficas, y en el caso concreto de Domínguez y Barriga Vargas, fueron buscados por agentes del Sebin en la sede de la agencia en Caracas.

En todos los casos, la incomunicación de los detenidos, que los mantuvo como desaparecidos, fue el nexo común que ha hecho sonar las alarmas de las asociaciones gremiales y de autoridades como Federica Mogherini, jefa de la diplomacia de la Unión Europea, y los Gobiernos de España, Chile, Francia, Colombia y Perú.