Google ha anunciado el desarrollo de Translatotron, un nuevo sistema automatizado de traducción casi simultánea capaz de imitar la voz del emisor. Hasta ahora, los sistemas habían conseguido con bastante éxito traducir textos a voz, textos a textos y voz a textos. Algunos dispositivos, como el traductor de Ashata o Fosa Traductor, ya realizan estas funciones con dispositivos de mano o auriculares conectados por bluetooth, pero no imitan el tono de los conversadores.

Los ingenieros de programas de Google Ye Jia y Ron Weiss han anunciado en el blog de inteligencia artificial de la compañía este nuevo paso en la traducción simultánea, que intenta evitar el paso intermedio de leer la conversación (aunque esta se puede desplegar en los dispositivos de prueba por si se ha desoído una parte), aumentar de esta forma la velocidad de la interacción, obviar palabras que no necesitan traducción (como pronombres implícitos en la persona del verbo en castellano) y, especialmente, aprender del sistema de voz para evitar errores e imitarlo.

La mayor novedad de Translatotron es esta, que el traductor imita el tono y la cadencia de las frases, algo fundamental en la comunicación verbal. El sistema está fundamentado en un modelo de secuencia a secuencia y se alimenta de espectogramas (inscripción o diagrama de un espectro acústico) que se utilizan para imitar las voces.

De esta forma, según los programadores, “al incorporar un red de codificación, Translatotron es capaz de retener las características vocales del emisor en la traducción y la hace más natural”. Para ello, el codificador es entrenado con tareas de verificación y aprendizaje de la voz del usuario para sintetizar el sonido de la traducción.

“Muffin Palace” y “Loot Center”

María Galán, presidenta de la Asociación Española de Traductores, Correctores e Intérpretes (Asetrad) destaca el avance en la capacidad interpretativa de la nueva herramienta de Google, pero duda mucho de que esta funcionalidad sirva para algo más que para salir del paso en conversaciones cotidianas, con frases cortas y sin modismos.

Galán recuerda como los sistemas mecánicos jugaron una mala pasada al Ayuntamiento de Santander que llegó el pasado año a Fitur con traducciones no profesionales y textos que reflejaban el Centro Botín como “Loot Center” (centro del pillaje), el palacio de la Magdalena como Muffin Palace, un nombre más propio de una confitería, o el casco histórico como “historic helmet” (artefacto histórico para proteger la cabeza).

En este sentido, la presidenta de los traductores defiende que su profesión es fundamental a la hora de interpretar los dobles sentidos, las palabras polisémicas o las alteraciones gramaticales propias de un discurso, algo en que los traductores mecánicos aún muestran debilidades. “¿Cómo interpretaría el traductor la frase venga, venga, que nos dan las uvas?”, se pregunta para ilustrar la importancia de la acción humana.

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