WASHINGTON.- El Gobierno de Barack Obama avisó al futuro Ejecutivo de Donald Trump que de dar marcha atrás en el proceso de apertura hacia Cuba de los últimos dos años sería “increíblemente dañino” para Estados Unidos y para los cubanos, además de “impopular”.

Ben Rhodes, asesor de Seguridad Nacional de Obama, constató hoy que “hay incertidumbre” sobre cómo enfocará Trump la política con Cuba y advirtió de las consecuencias de revertir la actual, en una conferencia telefónica con periodistas.

Rhodes subrayó que deshacer los avances alcanzados en viajes, intercambios, negocios y remesas “iría dramáticamente contra los deseos de los cubanos y de los estadounidenses”, además de “en contra de los intereses” del país norteamericano.

Como ejemplo del camino andado, señaló que los cambios regulatorios toman mucho tiempo en elaborarse y que todo ese tiempo empleado sería perdido si el nuevo Gobierno desanda los pasos dados.

“Los cambios regulatorios, que llevaron tiempo, han dado capital a los emprendedores cubanos, los viajes dan la fuente de ingreso de muchos cubanos, los estadounidenses han mostrado que quieren poder viajar a Cuba, estamos colaborando en una vacuna potencial del cáncer”, enumeró el asesor.

Rhodes habló con cautela acerca de las expectativas del Gobierno Obama sobre el Ejecutivo de Trump y dijo “tener esperanza” en que el magnate comprenda que “esta política es mejor que la anterior de aislamiento, que no funcionó”.