El pánico se ha apoderado de México esta noche después de un terremoto de magnitud 8,4, el mayor en al menos 100 años. El presidente, Enrique Peña Nieto, ha confirmado inicialmente la muerte de al menos cinco personas, tres en el Estado de Chiapas y dos en Tabasco, a las que se han sumado después otras 10 en una zona montañosa del estado de Oaxaca, según Ricardo de la Cruz, director de Protección Civil del Ministerio de Gobernación (Interior).

Aunque Peña Nieto ha descartado un panorama desolador, ha admitido que se tardarán días en evaluar los daños causados. El presidente mexicano ha advertido que el principal riesgo puede ser una posible réplica de hasta 7 grados en las próximas 24 horas. Pasadas las tres de la madrugada se habían registrado más de 60.

“Es el temblor más fuerte que hemos registrado en al menos los últimos 100 años”, ha destacado Peña Nieto. Según el primer informe del mandatario, más de un millón y medio de personas se quedaron sin luz, pero se ha recuperado la mitad. El resto, ha garantizado Peña Nieto, se restablecerá en los próximos días.

El sismo ha ocurrido en torno a la medianoche local, al sur del país. El epicentro se ha situado a más de 100 kilómetros al suroeste de Tonalá, en Chiapas. El movimiento telúrico provocó cortes de energía en la capital, donde se escuchó la alerta sísmica, y de inmediato comenzaron a escucharse ambulancias. El sismo ha sido el más fuerte que golpeaba al país desde el devastador terremoto de 1985, de magnitud 8,1, que azotó con fuerza a la capital mexicana.

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