Un empleado de Facebook ha filtrado a The New York Times más de 1.400 páginas de reglamentos para los moderadores que evidencian la controvertida política regulatoria de contenido de la popular red social. Algunas de las normas llaman la atención por su escasa eficacia y suponen la eliminación de contenidos sin motivos concretos. Por otro lado, información que sí debería ser retirada permanece.

Al estudiar los documentos, el medio llegó a la conclusión de que los reglamentos estaban elaborados para angloparlantes que acuden a Google Translate, y que Facebook carece de moderadores que hablen idiomas locales y comprendan contextos que son cruciales para detectar discursos incendiarios en determinados países.

Discurso de odio en Birmania

Así salió a la luz que un error de papeleo permitió que el conocido grupo extremista Ma Ba Tha, acusado de fomentar genocidio de los musulmanes en Birmania, permaneciera activo en la plataforma durante meses. Se estima que Facebook prohibió hacer cualquier mención positiva del grupo esta primavera, pero los activistas afirmaron  que en la red social había muchos mensajes de apoyo a los extremistas meses después.

Adentrándose en pormenores políticos
En los países donde la línea entre el extremismo y la política cotidiana es más borrosa, los moderadores de Facebook pueden echarles la mano a uno de los oponentes políticos e influir en la opinión pública. Poco antes de las elecciones en Pakistán, los moderadores recibieron los órdenes de someter a un mayor escrutinio al partido religioso Jamiat Ulema-e-Islam, mientras otro partido religioso, Jamaat-e-Islami, fue considerado como “favorable”.

En la India, se aconseja “estar pendiente” de la frase “Free Kashmir” (Cachemira Libre), aunque el lema en sí es legal y se usa entre los activistas, cuyas actividades podrían disminuir por el escrutinio extra del equipo de la red social. Además, en los reglamentos se indica que cualquier comentario crítico sobre la religión viola la legislación nacional y debería ser eliminado, aunque las leyes indias prohíben la blasfemia solo en circunstancias determinadas, como cuando el objetivo es incitar la violencia.

En un documento sobre la situación en los Balcanes, que no ha sido actualizado desde 2016, se explica que el criminal de guerra Ratko Mladic es prófugo, aunque fue arrestado en 2011, y no hay muchos datos sobre los grupos ultranacionalistas que avivan la violencia política en la región.