Un extenso apagón golpeó a Panamá este domingo, tres días antes de la llegada del papa Francisco, dejando a gran parte del país con los grifos de agua secos, semáforos inactivos y comercios a oscuras.

El presidente Juan Carlos Varela llamó a la calma, a la vez que negó que la falla esté vinculada con la Jornada Mundial de la Juventud-2019, evento católico en el cual se produce la visita del Papa, quien llegará el miércoles y se irá el próximo domingo 27 de enero.

“De inmediato se activaron todos los protocolos de seguridad y emergencia (…). Hacemos un llamado al país a mantener la normalidad”, dijo Varela en una rueda de prensa en la sede de la Empresa de Transmisión Eléctrica, S.A. (ETESA).

A las 11.42 am (hora local) se produjo el corte en Ciudad de Panamá y amplias regiones de la provincia, precisó el gerente de ETESA, Gilberto Ferrari, quien aseguró que el 70 por ciento del servicio ha sido restablecido.

Otros países de Centroamérica, como los vecinos Costa Rica y Nicaragua, también se vieron afectados.

“Venía en el metro y nos desalojaron”, contó Pedro Flores, ingeniero de 23 años, quien espera que la falla se solucione “pronto”. Todas las estaciones del subterráneo en la capital panameña paralizaron operaciones.

Flores confía en que la estadía del papa sea un impulso “espiritual” y “económico”.

El gobierno estima que la Jornada Mundial de la Juventud tendrá un impacto directo de unos $388 millones.

“A mí no me importa el Papa, me importa mi casa y qué hacemos. ¡Qué desastre!”, se quejó por su parte Dalicia González, de 38 años y madre de cuatro hijos, quien compraba una golosina en un comercio sin luz.

A pesar del corte, el aeropuerto internacional de Tocumen y el neurálgico Canal de Panamá mantuvieron operaciones.