Caracas.– Brindando señales de estar dispuesto abandonar el poder, el régimen de Nicolás Maduro uso el dialogo secreto en República Dominicana para llevar a sus adversarios a la emboscada electoral que hoy enluta a las fuerzas democráticas de Venezuela, en una magistral jugada en explotó las ambiciones y exuberante optimismo de una oposición que confiaba en que tenía el juego ganado.

Las negociaciones realizadas a puertas cerradas jugaron un papel determinante en el abandono de las manifestaciones de protestas por parte de la oposición, que ahora enfrenta la urgente tarea de reformular las estrategias y liderazgo para enfrentar a un régimen mucho más fortalecido.

Fuentes cercanas al dialogo dijeron al periódico el Nuevo Herald que los promotores de esa conversaciones dentro de la oposición actuaban bajo las expectativas inducida de que el bloque del chavismo liderado por Maduro ya estaba dispuesto a abandonar el poder a cambio de salvoconducto y que estará dispuesto a reconocer una victoria de la oposición en las elecciones presidenciales para finales del próximo año.

Cabello y El Aissami, dos de las figuras del chavismo, eran las piedras de tranca en esas conversaciones. Los dos dirigentes desde hace varios años son objeto de investigación de la justicia estadounidense, bajo sospecha de que encabezan las operaciones del narcotráfico en Venezuela.