El ataque de Estados Unidos contra una red de túneles en el este de Afganistán con el arma no nuclear más potente jamás empleada en combate por el ejército estadounidense mató a 36 combatientes del grupo extremista Estado Islámico sin dejar víctimas civiles, según dijeron el viernes las autoridades afganas.

Varias cuevas y reservas de municiones de la milicia radical quedaron destruidas, según el comunicado del Ministerio afgano de Defensa. El ataque aterrorizó a los habitantes de las aldeas a ambos lados de la frontera entre Afganistán y Pakistán con su “explosión ensordecedora”.

La bomba se lanzó en torno a las 19:30, hora local, sobre un complejo de túneles en Nangarhar, donde operaba la filial afgana del grupo EI. El objetivo estaba cerca de la frontera con Pakistán.

Estados Unidos usó este jueves por primera vez en un conflicto la mayor bomba no-nuclear, la llamada “Madre de todas las bombas”, al arrojarla contra un complejo de túneles del Estado Islámico (EI) en la provincia de Nangarhar (Afganistán), informó el Pentágono.

Por primera vez en la historia, Estados Unidos ha utilizado la bomba GBU-43 Massive Ordnance Air Blast (MOAB), un gigantesco proyectil de unas 10 toneladas de peso, diseñado para destruir complejos de cuevas y túneles subterráneos.

El lanzamiento, normalmente llevado a cabo por un Hércules C130, se reveló pocas horas después de tener lugar en el distrito de Achin a las 19.32 hora local (15.02 GMT), una premura poco habitual en operaciones de este tipo.

La provincia de Nangarhar, en el este afgano y cerca de la frontera con Pakistán, es la remota región que la que los yihadistas del EI se han asentado para ampliar su presencia en la que llaman provincia de Jorasán (parte de su autodeclarado califato).

El uso de la “Madre de todas las bombas”, que mata con la imponente presión de aire que genera, indicaría que la zona estaba ampliamente ocupada por operativos e instalaciones del EI, sin evidente presencia civil.