Estados Unidos se pronunció este martes sobre los disturbios y cargas policiales del domingo en Cataluña, durante la celebración de un referéndum de autodeterminación (que había sido previamente suspendido por el Constitucional), y reclamó una solución no violenta y acorde con el marco legal español al conflicto independentista.

“Nos entristecieron las noticias que hemos visto y oído de tanta gente herida durante los acontecimientos del fin de semana. Seguimos diciendo -como dijimos la semana pasada, deje que lo reitere- que alentamos a todas las partes a resolver sus diferencias políticas de forma no violenta y de un modo coherente con la legislación española”, dijo la portavoz del departamento de Estado, Heather Nauert, en una rueda de prensa en Washington.

La declaración no supone un cambio de postura de la Administración de Donald Trump sobre el independentismo catalán, un desafío en el que EE UU apoya al Gobierno central español, pero el énfasis de Nauert en la dureza de las imágenes refleja hasta qué punto estas han despertado inquietud entre los socios de España.

La portavoz estaba respondiendo a una pregunta sobre si el Ejecutivo de Mariano Rajoy estaba gestionando bien esta crisis y si creía conveniente una mediación internacional, tal y como ha pedido la Generalitat.

Días antes del 1-0, Rajoy se llevó en persona un espaldarazo de Trump. El presidente español visitó a su homólogo estadounidense en la Casa Blanca el pasado 26 de septiembre, cinco días antes de la fecha de la consulta, suspendida por el Constitucional y celebrada sin garantías legales, pero que, aun así, según los datos del Ejecutivo catalán, logró una participación del 42%.

“Creo que nadie sabe si se va a votar, el presidente ha dicho que no se va a votar, pero creo que la gente se opondrá mucho a eso [en alusión a la celebración del referéndum ilegal]. Solo puedo hablar por mí, pero me gustaría ver que España continúa unida”, dijo Trump en la comparecencia conjunta.

“Creo realmente que la gente de Cataluña seguirá en España. Sería una tontería no hacerlo; estamos hablando de seguir en un país verdaderamente grande, precioso e histórico”, insistió.

En este asunto, la Administración de Trump no se ha movido ni un milímetro de donde se situó la de Barack Obama. El presidente demócrata manifestó en un encuentro con el rey Felipe VI, en septiembre de 2015, su apoyo a una España “fuerte y unida”.