SAN FRANCISCO DE MACORÍS. Diez días después de las inundaciones provocadas por el desbordamiento de ríos, arroyos y cañadas en esta provincia, donde fueron destruidas totalmente 75 viviendas, moradores de varios sectores permanecían ayer sacando lodo de sus casas, las que han vuelto a habitar a pesar de las precarias condiciones en que se encuentran.

En los barrios San Vicente y Ugamba, sectores que los une un puente a punto de colapsar, por encuentrarse a escasa distancia del río Jaya, sus moradores tratar de volver a la normalidad con lo poco que pudieron salvar de las inundaciones.

Darío Brito, quien tiene su casa construida de block y techada de zinc en el sector San Vicente, declaró que solo pudo salvar un motor con el cual trabaja a veces como motoconchista, y solo quedó con la ropa que llevaba puesta el día de las inundaciones.

“Por aquí no ha venido nadie del Gobierno a darnos ayuda, andan por ahí entregando comida cocida, pero ese no es el problema, quien nos va a reponer todos los ajuares y las ropas que perdimos”, se preguntó Brito.

Dijo que a pesar de que su cosa tiene lodo, duerme en una cama junto a un hermano, esperando a ver si van a socorrerlo.

Mientras que Altagracia Frías, vecina de Darío Brito, declaró que tampoco pudo recuperar ninguno de sus muebles y ajuares.

“Cuando vi que el agua llegaba al techo, solo apelamos a salir huyendo para no morir ahogados”, comentó Frías.

En tanto residentes en Ugamba, donde al menos diez viviendas fueron arrasadas, Tomás García y Altagracia Hernández declararon que pudieron salvar parte de sus bienes, pero que sus casas sufrieron mucho.