En una oficina del célebre edificio Bacardí de La Habana equipos de programadores informáticos trabajan para compañías estadounidenses, bajo el ojo permisivo del gobierno cubano. ¿Podría Cuba convertirse en el próximo destino internacional para la producción de software?

“Ya está sucediendo. Estoy al tanto de media docena de compañías, todas basadas en Miami, que ya tienen su equipo de desarrollo de software en Cuba y seguro que hay más que no conozco”, dijo McIntire al Nuevo Herald. “También conozco algunas grandes compañías de tercerización con sede en Estados Unidos que están buscando establecer sus operaciones. Hasta ahora solo han estado visitando Cuba, estableciendo relaciones y comenzando…a tener relaciones con programadores en la isla”.

ESTOY AL TANTO DE MEDIA DOCENA DE COMPAÑÍAS, TODAS BASADAS EN MIAMI, QUE YA TIENEN SU EQUIPO DE DESARROLLO DE SOFTWARE EN CUBA Y SEGURO QUE HAY MÁS QUE NO CONOZCO.

John McIntire, Fundación Cuba Emprende

La mayoría de estas compañías estadounidenses que están contratando a ingenieros e informáticos cubanos trabajan en el campo de la tecnología y les encargan programar o diseñar aplicaciones para móviles y sitios web, así como programación de mayor complejidad con software de código abierto, explica McIntire, quien subrayó que existen muchos programadores en Cuba con preparación y actualmente “subempleados”.

Con salarios que equivalen a cinco dólares la hora — más “competitivos” que en otros centros de contratación de la región — y en la misma zona horaria que Estados Unidos, la subcontración de programadores cubanos “luce muy prometedora”, dijo McIntire a participantes de una reciente conferencia organizada por Americas Society/Council of the Americas y la Corporación Andina de Fomento.

Espacios como las oficinas en el edificio Bacardí son caros por lo que otros equipos de programadores trabajan desde sus casas, en apartamentos rentados o incluso desde sus centros de trabajo estatales.

Los ingenieros de software en el Bacardí probablemente también trabajan en proyectos para compañías cubanas, “pero muchos de ellos también trabajan en proyectos para compañías multinacionales”, dijo McIntire al Nuevo Herald. “El gobierno conoce plenamente que estos son cuentapropistas que trabajan para compañías extranjeras. Ellos están en la fase de permitirlo, pero no de promoverlo”, añadió.