Los robos en residencias, negocios y en plena vía pública, incluso de día, mantienen a los residentes de este municipio de Villa Tapia alarmados, por lo que pidieron a la Dirección de la Policía Nacional y a la Procuraduría General de la República que dispongan desde Santo Domingo las medidas de solución necesarias ante el pánico y la zozobra a la que están sometidos.

Uno de los casos más recientes se produjo el sábado en el sector El Millón cuando dos hombres en una motocicleta penetraron armados a la casa de una pareja de esposos y encañonaron al profesor jubilado Lorenzo Sosa, y que hoy se encuentra con un marcapaso colocado por afecciones cardiacas. Les robaron dinero, reloj, anillo de graduación, inclusive el celular de un albañil que laboraba al momento. La residencia está ubicada próximo a la funeraria municipal y a un Hogar de Ancianos, y hasta uno de los ancianos, que visitaba a la pareja, fue encañonado.

Bancas de lotería y colmados son de los negocios más afectados por los robos varias veces al mes, en zonas como Monte Plata, El Hospital, Toro Cenizo, El Coco, Sabana Angosta, La Ceiba, Polanco, entre otras.  Grupos comunitarios, deportivos, comerciales y agropecuarios coinciden en que los ladrones que portan armas de fuego, y que se desplazan principalmente en motocicletas, no son de esta localidad, sino de pueblos próximos.

Este municipio de la provincia Hermanas Mirabal es de producción agrícola y comercial. Está a siete kilómetros de Salcedo. Sus vías también comunican con localidades de San Francisco de Macorís, Moca y La Vega.

Los delincuentes aprovechan carreteras solitarias como la que comunica de Villa Tapia con el Cruce de Magu¨ey, para despojar de motocicletas, dinero, celulares y otras pertenencias a personas indefensas, incluso a maestras, cuando van o regresan a los centros educativos.

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LA FALTA DE RESPUESTA POLICIAL A LOS CASOS

Otra de las preocupaciones es la falta de respuesta policial, pues las autoridades dicen que no disponen de agentes suficientes y hasta falta combustible para los vehículos del destacamento.

En meses anteriores, sacerdotes de la parroquia San Rafael, de este lugar, Cristóbal Belén y Silvio Ortiz, pedían a la feligresía no dejar las calles a los delincuentes y que se mantuvieran vigilantes.